¿Es verdad que un documento señala el hantavirus como efecto secundario de las vacunas contra el COVID-19? No, eso no es cierto: el documento muestra un 'informe de eventos adversos de interés especial' (EAEI), exigido por el gobierno y elaborado por compañías farmacéuticas. No se trata de una lista de efectos secundarios provocados por la vacuna, sino de una amplia lista de afecciones de salud que los investigadores deben monitorear de cerca durante los ensayos de la vacuna por motivos de seguridad.
La afirmación fue publicada en X el 6 de mayo de 2026 (archivada aquí) por la cuenta @icardo8. Y decía en la descripción:
El hantavirus está mencionado en el documento de 38 páginas de Pfizer. Página 33.
Es uno de las [sic] 1233 efectos secundarios mencionados...
Se veía así al momento de escribir esta nota:

(Fuente: publicación de @icardo8 en X.)
El hantavirus es una enfermedad rara pero grave que suele transmitirse por roedores, especialmente a través de sus excrementos o su orina. A principios de mayo de 2026, las autoridades sanitarias investigaban un brote (archivado aquí) vinculado a un crucero, lo que generó preocupación tras el contagio de varios pasajeros.
La sección resaltada en la captura de pantalla que anexa la publicación de X muestra 'infección pulmonar por hantavirus' y proviene de la página 33 de un documento de Pfizer que formaba parte de una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información presentada por un grupo de más de 30 profesores y científicos (archivada aquí) de universidades como Harvard, Yale, Brown y UCLA. En su demanda (archivada aquí), presentada el 16 de septiembre de 2021, los demandantes solicitaron a la FDA que compartiera los datos en los que se basó la autorización de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer.
El documento, titulado 5.3.6 ANÁLISIS ACUMULATIVO DE LOS INFORMES DE EVENTOS ADVERSOS POST-AUTORIZACIÓN DE PF-07302048 (BNT162B2) RECIBIDOS HASTA EL 28 DE FEBRERO DE 2021 (archivado aquí), fue aprobado el 30 de abril de 2021, según la marca de tiempo en el lateral del PDF.
La página del documento corresponde a una lista de 'eventos adversos de interés especial' (EAEIs), incluidos en el ANEXO 1, que comienza en la página 30. Una definición del término forma parte de un documento de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) sobre la 'Optimización de la recopilación de datos de seguridad' (archivada aquí) para nuevos medicamentos y fármacos en proceso de aprobación. Así es como la FDA define los EAEIs (traducción de Lead Stories):
Estos eventos adversos podrían requerir la recopilación de información adicional en toda la población del estudio para caracterizar mejor estos eventos (por ejemplo, parámetros específicos de laboratorio; signos vitales; factores de riesgo; terapias concomitantes y/o enfermedades concomitantes).
En términos simples, los EAEIs son condiciones de salud que los investigadores deben monitorear de cerca durante un ensayo y que no se deben a la vacuna. Cuando se presentó el documento de Pfizer, su vacuna aún estaba autorizada para uso de emergencia.
La lista de EAEIs fue elaborada por la Brighton Collaboration (archivada aquí), el protocolo ACCESS de la Agencia Europea de Medicamentos (archivado aquí), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. (archivado aquí) y la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (archivada aquí).
La mayoría de los números reportados en el documento de Pfizer provienen de grupos de expertos y autoridades regulatorias mencionados anteriormente, así como del Sistema de Reporte de Eventos Adversos por Vacunas (VAERS) en Estados Unidos, gestionado por los CDC y la FDA (archivado aquí).
Lead Stories ha verificado como falsas varias afirmaciones sobre muertes por vacunas que citan indebidamente a VAERS.
Cualquier persona con acceso a internet puede agregar un informe a la lista de reportes de VAERS. El enlace advierte contra sacar conclusiones no fundamentadas, ya que solo ofrece un recuento de notas no verificadas sobre eventos de salud tras la vacunación. La lista no puede usarse para probar causalidad, ya que solo muestra una correlación cronológica, no un vínculo causal. Es como un registro de incidentes policiales, útil como punto de partida, pero no como conclusión definitiva.